sábado, 9 de agosto de 2008

Discriminación y equidad

¿Sería correcto comentar que todos hemos sido objeto de una discriminación y que alguna vez por ignorancia, por descuido, por error o tal vez en una forma conciente y evidente hemos discriminado a alguna persona por algún motivo muy particular? Es muy sencillo reconocer que nosotros hemos sido objeto de un acto de discriminación, pero es muy difícil reconocer que hemos realizado un acto de esta naturaleza con algún semejante, pero nadie está libre de haber cometido un acto así, porque la desagradable discriminación forma parte de nuestra cultura y tal vez de nuestra condición de seres pensantes y racionales que están llenos de contradicciones.
Hemos sido discriminados por motivos sociales de diferentes formas, tal vez ocurrió en un restaurante cuando solicitábamos la atención de un mesero para que atendiera nuestra necesidad de alimentos, pero ese mesero, estaba más atento a los requerimientos de otras personas más distinguidas y nos dejó esperando por mucho tiempo y ante nuestro reclamo nos salió con una respuesta absurda que no es posible creer; tal vez ocurrió en una oficina cuando realizábamos un trámite y tuvimos que formarnos en una fila para esperar nuestro turno, pero la llegada de una persona con influencias nos hizo ver que esa fila era para las personas comunes y corrientes; tal vez pudo ocurrir en una escuela donde nos pusieron muchos pretextos para decirnos que no podían inscribir a nuestro hijo porque el cupo ya estaba lleno, pero este mismo pretexto no se utilizó con otro tipo de personas; o tal vez la forma de discriminación más frecuente y menos conciente que existe si es que usted es una persona del género femenino, donde esta situación se manifiesta de diversas formas, desde el desprecio con el argumento de que todas las mujeres son inferiores a los hombres, que las mujeres son menos inteligentes que los hombres, que las mujeres solo sirven para realizar los quehaceres de la casa, que las mujeres no deben ocupar cargos de responsabilidad o que las mujeres no tienen la fortaleza emocional de los hombres, actitudes que expresan una distinción de inferioridad.
Por otro lado usted puede estar pensando que es un manso corderito que solo ha sido una victima de la discriminación y que nunca en su vida ha cometido un acto así. Déjeme decirle que la discriminación es una actitud que es muy difícil de controlar y también que es una actitud muy difícil de reconocer, así que pongamos a nuestra persona en alguna de las siguientes situaciones. Usted está preparando una reunión y está elaborando su lista de invitados, seguramente en esa lista los primeros nombres serán de las personas más cercanas, los familiares y los amigos, ¿pero después como elige a sus invitados? ¿en que puntos se sustenta su preferencia? Porque esos puntos marcan su nivel de discriminación; usted seguramente tiene hijos o hermanos, ¿qué tipo de pareja sentimental quiere para ellos?, ¿verdad que no aceptaría que él o ella eligieran libremente a una persona que no correspondiera a su clase social a su nivel de preparación o por lo menos a la gracia de sus modales o a su presentación?, ¿qué tipo de amigos o amigas tiene? ¿en su preferencia existe una apertura para que pueda ser aceptada cualquier persona o existe una selección cuidadosa para dar esta distinción únicamente a aquellos que tengan algunas características muy particulares?, ¿qué tipo de personas frecuenta?, ¿qué tipo de personas tienen la puerta abierta para ingresar a su casa?. ¿Es usted mujer? Con las mujeres ocurren situaciones que son contradictorias, porque por un lado son objeto de la discriminación más común de género, pero por las mujeres utilizan niveles muy elevados en sus preferencias y son muy selectivas en la elección de sus relaciones sociales.
Es muy seguro que usted ha escuchado una frase que se usa muy frecuentemente: “Todos somos iguales ante la ley y ante los ojos de Dios”. Esta frase es solo una frase de consuelo que no funciona en la realidad de nuestra vida y se utiliza cuando se realiza una comparación entre dos personas y una de ellas ha sido elegida en base a una preferencia discriminatoria. La ley está diseñada para favorecer a grupos privilegiados y aunque se basa en la suposición de que todos somos iguales, tiene mecanismos legales para permitir actos de discriminación que perjudican a los grupos más vulnerables. La ley tiene aliados que no están en todos los sectores de la población.
No lo percibimos pero vivimos en una sociedad que practica regularmente los actos de discriminación y esa actitud pone de manifiesto un interés y un deseo por marcar una diferencia entre los seres humanos.
La discriminación es una forma de rechazo social. Las personas se discriminan unas a otras por motivos que son diversos, pero las formas de discriminación más evidentes en nuestro mundo actual, se realizan por motivos que están bien establecidos en la vida social de todas las culturas, se aplica a las personas que no son aceptadas por sus características, por su origen, por su apariencia, por su condición, por sus deficiencias y hasta por sus capacidades. La discriminación es común y es evidente cuando las clases sociales superiores tienen una relación o un trato desigual con quienes pertenecen a los estratos inferiores. Pero también existe por motivos religiosos, por motivos étnicos, por motivos educativos y como ya lo explicamos anteriormente por motivos de género entre hombres y mujeres.
Pensando en la base operativa que tiene la sociedad para mejorar las condiciones de vida de sus miembros, como lo es la educación, ¿existirá la discriminación en los centros educativos? Es común que exista entre los alumnos, porque ellos están formados en el seno de una familia y han recibido una herencia cultural en sus primeros años de vida. Si los padres tienen una conducta discriminatoria y frecuentemente están realizando este tipo de señalamientos, para enfatizar que las personas no somos iguales, entonces también los hijos se comportarán de la misma manera y llevarán este comportamiento a la escuela donde asisten.
Pensando en la actitud de los maestros, se puede pensar que ellos no tienen como fundamento ético la práctica de la discriminación, pero debemos considerar que si un maestro tiene alumnos que reciben una mejor atención, un mejor trato, algún tipo de preferencia o mejore condiciones, en comparación con sus compañeros, entonces nos encontramos con docentes que tienen una actitud discriminatoria. Aunque también el abandono que experimentan los alumnos de comunidades marginadas, así como la poca atención y un trato de apocamiento social también tiene este carácter.
Los seres humanos pasamos por esta vida pensando que somos diferentes en lo externo unos y otros y queremos llevar esa diferencia a situaciones que son denigrantes, aunque la realidad evidente es que esa diferencia no es tan grande como algunos quisieran, porque estamos diseñados para funcionar en base a algo que se llama “equidad”, es decir a un sistema que compensa las diferencias y nos iguala en cuestiones más significativas como las biológicas y las anatómicas. A lo que nos da vida y a lo que nos da forma y funcionamiento humano.
La equidad es una actitud equilibrada, porque significa trato igual a todas las personas, sin considerar su situación económica, social, cultural, religiosa, étnica o de discapacidad. La escuela está diseñada para permitir que todos los alumnos adquieran y practiquen el valor de la equidad y el respeto.
Somos iguales, en nosotros existe la equidad, funcionamos en condiciones semejantes, tenemos experiencias que son semejantes, tenemos posibilidades que son semejantes y tenemos un potencial semejante que la naturaleza nos ha dado para adaptarnos a todas las condiciones y a todas las situaciones, para intentar vivir una vida digna, de acuerdo con lo que el mundo exterior marque en la ruta que tenemos que seguir, para dejar lo mejor de esas posibilidades como una herencia que permita demostrar que la dignidad que tenemos es la misma para todas las personas.

jueves, 28 de febrero de 2008

QUIEN SOY

Soy Palemón Mendoza Pérez. Tengo 52 años de edad. Trabajo en SEIEM desde hace 26 años. Me incié como educador de jardines de niños. Fui maestro frente a grupo durante cinco años, posteriormente realicé una función directiva. Actualmente soy supervisor en el municipio de Soyaniquilpan.
Soy casado, también con una educadora que actualmente realiza la misma función que yo. Tenemos dos hijos y somos originarios del estado de Oaxaca.
Vivo en el municipio de Jilotepec.
Me gusta leer, mis libros favoritos son Cien Años de Soledad, El amor en los tiempos del colera, El Evangelio según Jesucristo y La Biblia.
También soy fanático del cine, mis películas favoritas son El Padrino, Cinema Paradiso, Apocalipsis, El regreso a casa, que es una película china que les recomiendo mucho y otras más que no recuerdo de momento,

domingo, 24 de febrero de 2008

POBREZA EXTREMA

Con este artículo inicio una nueva colaboración para todos los lectores del periódico El Sol de Oaxaca, esta colaboración será un poco diferente a lo que escribí en mis Reflexiones Educativas con Aroma de Café, en donde la intención que tuve durante todo el tiempo, fue la de mostrar la vida desde el punto de vista de la educación y en ese espacio les comenté muchas experiencias que me tocó vivir en el medio donde realizó el trabajo que permite ganarme el sustento diario, por medio de la supervisión de escuelas de educación preescolar.
No podré evitar que en esta columna aparezcan artículos que hablen de la vida escolar y de la vida de mis compañeros maestros, porque tengo una muy fuerte formación en el aspecto educativo y frecuentemente estoy realizando actividades de actualización con las educadoras que me corresponde integrar un equipo de trabajo, pero el enfoque será distinto, porque en esta columna trataré temas que son comunes, pero que pueden verse desde diferentes puntos de vista. Esos temas nos parecen frecuentes y los escuchamos tanto que ya no tienen ningún significado, pero es necesario verlos con otro pensamiento para comprender la carga y la intención que tienen.
En principio de cuentas quiero suponer que usted ha comido en alguna ocasión los productos vegetales que los campesinos obtienen del campo y que nacen y crecen libremente porque nadie los siembra pero que ahí están, aunque cada vez en menor cantidad. Los productos a los que me refiero son los hongos, los quelites, las verdolagas, los berros, los chepiles, las flores blancas de una planta que crece del maguey y muchas otras que existen en todas las regiones de nuestra patria y que son comestibles.
Cuando era pequeño, en la casa, mi mamá nos preparaba una comida a base de las hierbas que se conocen como chepiles. Una vez que crecí me di cuenta que esa comida se preparaba como una opción cuando no había nada más, porque la otra era comer únicamente tacos de tortilla con sal, porque hasta los humildes frijolitos tienen un costo y se tenían que comprar y en ocasiones resultaba más adecuada la opción de los vegetales que produce el campo. Aunque los chepiles pueden comerse de diferentes formas: en tamales, combinados con guías de calabaza o con unas bolitas que se conocen como “popoyotes” que se hacen de masa con manteca y que se cuecen junto con los chepiles donde adquieren un sabor muy agradable
Para un campesino es muy difícil obtener ingresos económicos para sostener a la familia porque no hay trabajo del campo durante todo el año y solo hay en épocas de siembra, de desyerbe y de cosecha. Lo poco que ganan los trabajadores del campo solo les sirve para comprar lo más elemental, donde se incluye el maíz para las tortillas, el frijol para algunos días en que se pueda, un poco de azúcar y tal vez un poco de café, porque el dinero no alcanza para más. Esta situación que viven algunos campesinos se conoce como pobreza extrema y la padecen quienes no tienen opciones para mejorar sus condiciones de vida. No pueden salir de esa situación, porque revertirla está fuera de su alcance. La educación es gratuita solo en algunos puntos; como en el salario de los maestros, el edificio escolar y su equipamiento y tal vez en algunos materiales didácticos como libros y cuadernos; pero existen otros que tienen un costo y no se pueden evitar, como las infaltables cuotas que piden las asociaciones de padres de familia, el uniforme o la ropa que debe llevar el alumno, así como su calzado y principalmente, lo que es indispensable, la alimentación.
Un maestro sabe muy bien quienes son los alumnos que no tienen las condiciones para aprender, no por falta de capacidad o de habilidades, sino por la falta de los nutrientes que necesita su organismo, que se observa en un cansancio permanente, en unos ojos sin brillo, en una piel marchita, en unas manchas blancas en el rostro y principalmente en una piel muy delgada que cubre muy poco los huesos.
El maestro sabe quienes son esos niños y también lo intuye, porque tampoco llevan una monedita para comprarse algo a la hora del recreo y se pasan todo el tiempo con los labios resecos. La pobreza extrema es una condición muy semejante a la esclavitud, que se convierte en un círculo vicioso del que no se puede salir.
Porqué estoy tratando el tema de la pobreza extrema en este que es el artículo que renueva mi participación en este espacio? En realidad no lo elegí libremente, apareció como el tema principal en el noticiero de Joaquín López Doriga, durante la ultima semana del mes de junio y el mismo reportaje se repitió en el noticiero de la mañana que conduce Carlos Loret de Mola, en el canal estelar de Televisa.
Un reportero se dio a la tarea de visitar a las comunidades más pobres y marginadas del estado de Veracruz, pero pudo tomar cualquier estado de la república y hasta algunos puntos del Distrito Federal, para encontrar la situación de pobreza y de miseria que viven muchos niños de México. El reportero de Televisa visitó una comunidad que vive en la pobreza extrema y su idea era presentar la deficiente alimentación que tienen los niños de esas comunidades. Las imágenes que se vieron en ese día, mostraron una población que se encuentra en lo alto de una montaña, que está rodeada por una niebla permanente, donde hay viviendas construidas de materiales muy rústicos como tablas, barro, láminas de cartón, que tienen piso de tierra, donde el fogón se encuentra en el suelo y el comal está sostenido por cuatro piedras. En esas condiciones la familia se sienta en banquitos de madera, muy rudimentarios, para comer al derredor de la lumbre.
Después las imágenes presentaron a la escuela, que también es de barro y techo de lámina. Ahí los alumnos están sentados en sus pupitres. No tienen uniforme y la cámara nunca muestra el tipo de calzado que tienen. Están sentados muy atentos porque el maestro les ha pedido que contesten levantando la mano a algunas preguntas que les realizará. Primero les pide que levanten la mano quienes comieron carne en esa semana. Ninguno de los niños lo hace. Luego les pide que levanten la mano quienes comieron frijoles, algunos del grupo lo hacen y por último les pide que levanten la mano quienes comieron tortilla con quelites y en ese momento todos levantan la mano.
Después el reportero pregunta a algunas personas sobre cual es el alimento mas frecuente en las familias del lugar y la respuesta es simple: “tortilla con sal”. Luego entrevista a una niña muy simpática, que sonriente responde lo que el reportero le pregunta: “¿Que comiste en el desayuno?”, ella responde: “quelites”, ¿qué comerás hoy en tu casa?, ella responde: “quelites”, ¿qué comerás por la noche?, responde: “quelites”, ¿qué comerás mañana?, y la respuesta es la misma: “quelites”.
Por último presentan la entrevista que le hicieron al maestro y en ese punto me sentí incómodo porque pensé que el remate del reportaje estaría en presentar a un maestro apático, sin interés ni motivación por el trabajo que realiza, pero me llevé una agradable sorpresa cuando vi las imágenes de un maestro indigenista, que se expresó con toda corrección y que agradeció el interés de un noticiero tan importante en presentar las condiciones en las que viven sus alumnos y solicitó que se asignaran más recursos para apoyar la educación y la alimentación de esos niños. Esa actitud me pareció lo más rescatable de todo y esa misma actitud me hizo sentirme orgulloso de lo que soy, porque se necesita muy poco para enfrentar la tarea con dignidad y con decoro. Los maestros sabemos que la educación es una opción para cambiar las condiciones de vida de nuestros alumnos, pero esa opción depende de la voluntad de quien se enfrenta con el enorme reto de educar. Mientras más difíciles son las condiciones que existen en el medio social, es mayor la necesidad de un docente verdaderamente comprometido con sus alumnos.
Cuando no hay noticias, la pobreza extrema se convierte en noticia, sin embargo las condiciones de abandono, de marginación y de miseria, están presentes en todo momento porque forman parte de la vida diaria. No es el descubrimiento nuevo de un importante noticiero o de un reportero, que solo tiene que alejarse un poco de los centros urbanos para encontrarse con el hambre y la desnutrición de algunos mexicanos que viven sin esperanza.