¿Sería correcto comentar que todos hemos sido objeto de una discriminación y que alguna vez por ignorancia, por descuido, por error o tal vez en una forma conciente y evidente hemos discriminado a alguna persona por algún motivo muy particular? Es muy sencillo reconocer que nosotros hemos sido objeto de un acto de discriminación, pero es muy difícil reconocer que hemos realizado un acto de esta naturaleza con algún semejante, pero nadie está libre de haber cometido un acto así, porque la desagradable discriminación forma parte de nuestra cultura y tal vez de nuestra condición de seres pensantes y racionales que están llenos de contradicciones.
Hemos sido discriminados por motivos sociales de diferentes formas, tal vez ocurrió en un restaurante cuando solicitábamos la atención de un mesero para que atendiera nuestra necesidad de alimentos, pero ese mesero, estaba más atento a los requerimientos de otras personas más distinguidas y nos dejó esperando por mucho tiempo y ante nuestro reclamo nos salió con una respuesta absurda que no es posible creer; tal vez ocurrió en una oficina cuando realizábamos un trámite y tuvimos que formarnos en una fila para esperar nuestro turno, pero la llegada de una persona con influencias nos hizo ver que esa fila era para las personas comunes y corrientes; tal vez pudo ocurrir en una escuela donde nos pusieron muchos pretextos para decirnos que no podían inscribir a nuestro hijo porque el cupo ya estaba lleno, pero este mismo pretexto no se utilizó con otro tipo de personas; o tal vez la forma de discriminación más frecuente y menos conciente que existe si es que usted es una persona del género femenino, donde esta situación se manifiesta de diversas formas, desde el desprecio con el argumento de que todas las mujeres son inferiores a los hombres, que las mujeres son menos inteligentes que los hombres, que las mujeres solo sirven para realizar los quehaceres de la casa, que las mujeres no deben ocupar cargos de responsabilidad o que las mujeres no tienen la fortaleza emocional de los hombres, actitudes que expresan una distinción de inferioridad.
Por otro lado usted puede estar pensando que es un manso corderito que solo ha sido una victima de la discriminación y que nunca en su vida ha cometido un acto así. Déjeme decirle que la discriminación es una actitud que es muy difícil de controlar y también que es una actitud muy difícil de reconocer, así que pongamos a nuestra persona en alguna de las siguientes situaciones. Usted está preparando una reunión y está elaborando su lista de invitados, seguramente en esa lista los primeros nombres serán de las personas más cercanas, los familiares y los amigos, ¿pero después como elige a sus invitados? ¿en que puntos se sustenta su preferencia? Porque esos puntos marcan su nivel de discriminación; usted seguramente tiene hijos o hermanos, ¿qué tipo de pareja sentimental quiere para ellos?, ¿verdad que no aceptaría que él o ella eligieran libremente a una persona que no correspondiera a su clase social a su nivel de preparación o por lo menos a la gracia de sus modales o a su presentación?, ¿qué tipo de amigos o amigas tiene? ¿en su preferencia existe una apertura para que pueda ser aceptada cualquier persona o existe una selección cuidadosa para dar esta distinción únicamente a aquellos que tengan algunas características muy particulares?, ¿qué tipo de personas frecuenta?, ¿qué tipo de personas tienen la puerta abierta para ingresar a su casa?. ¿Es usted mujer? Con las mujeres ocurren situaciones que son contradictorias, porque por un lado son objeto de la discriminación más común de género, pero por las mujeres utilizan niveles muy elevados en sus preferencias y son muy selectivas en la elección de sus relaciones sociales.
Es muy seguro que usted ha escuchado una frase que se usa muy frecuentemente: “Todos somos iguales ante la ley y ante los ojos de Dios”. Esta frase es solo una frase de consuelo que no funciona en la realidad de nuestra vida y se utiliza cuando se realiza una comparación entre dos personas y una de ellas ha sido elegida en base a una preferencia discriminatoria. La ley está diseñada para favorecer a grupos privilegiados y aunque se basa en la suposición de que todos somos iguales, tiene mecanismos legales para permitir actos de discriminación que perjudican a los grupos más vulnerables. La ley tiene aliados que no están en todos los sectores de la población.
No lo percibimos pero vivimos en una sociedad que practica regularmente los actos de discriminación y esa actitud pone de manifiesto un interés y un deseo por marcar una diferencia entre los seres humanos.
La discriminación es una forma de rechazo social. Las personas se discriminan unas a otras por motivos que son diversos, pero las formas de discriminación más evidentes en nuestro mundo actual, se realizan por motivos que están bien establecidos en la vida social de todas las culturas, se aplica a las personas que no son aceptadas por sus características, por su origen, por su apariencia, por su condición, por sus deficiencias y hasta por sus capacidades. La discriminación es común y es evidente cuando las clases sociales superiores tienen una relación o un trato desigual con quienes pertenecen a los estratos inferiores. Pero también existe por motivos religiosos, por motivos étnicos, por motivos educativos y como ya lo explicamos anteriormente por motivos de género entre hombres y mujeres.
Pensando en la base operativa que tiene la sociedad para mejorar las condiciones de vida de sus miembros, como lo es la educación, ¿existirá la discriminación en los centros educativos? Es común que exista entre los alumnos, porque ellos están formados en el seno de una familia y han recibido una herencia cultural en sus primeros años de vida. Si los padres tienen una conducta discriminatoria y frecuentemente están realizando este tipo de señalamientos, para enfatizar que las personas no somos iguales, entonces también los hijos se comportarán de la misma manera y llevarán este comportamiento a la escuela donde asisten.
Pensando en la actitud de los maestros, se puede pensar que ellos no tienen como fundamento ético la práctica de la discriminación, pero debemos considerar que si un maestro tiene alumnos que reciben una mejor atención, un mejor trato, algún tipo de preferencia o mejore condiciones, en comparación con sus compañeros, entonces nos encontramos con docentes que tienen una actitud discriminatoria. Aunque también el abandono que experimentan los alumnos de comunidades marginadas, así como la poca atención y un trato de apocamiento social también tiene este carácter.
Los seres humanos pasamos por esta vida pensando que somos diferentes en lo externo unos y otros y queremos llevar esa diferencia a situaciones que son denigrantes, aunque la realidad evidente es que esa diferencia no es tan grande como algunos quisieran, porque estamos diseñados para funcionar en base a algo que se llama “equidad”, es decir a un sistema que compensa las diferencias y nos iguala en cuestiones más significativas como las biológicas y las anatómicas. A lo que nos da vida y a lo que nos da forma y funcionamiento humano.
La equidad es una actitud equilibrada, porque significa trato igual a todas las personas, sin considerar su situación económica, social, cultural, religiosa, étnica o de discapacidad. La escuela está diseñada para permitir que todos los alumnos adquieran y practiquen el valor de la equidad y el respeto.
Somos iguales, en nosotros existe la equidad, funcionamos en condiciones semejantes, tenemos experiencias que son semejantes, tenemos posibilidades que son semejantes y tenemos un potencial semejante que la naturaleza nos ha dado para adaptarnos a todas las condiciones y a todas las situaciones, para intentar vivir una vida digna, de acuerdo con lo que el mundo exterior marque en la ruta que tenemos que seguir, para dejar lo mejor de esas posibilidades como una herencia que permita demostrar que la dignidad que tenemos es la misma para todas las personas.
Hemos sido discriminados por motivos sociales de diferentes formas, tal vez ocurrió en un restaurante cuando solicitábamos la atención de un mesero para que atendiera nuestra necesidad de alimentos, pero ese mesero, estaba más atento a los requerimientos de otras personas más distinguidas y nos dejó esperando por mucho tiempo y ante nuestro reclamo nos salió con una respuesta absurda que no es posible creer; tal vez ocurrió en una oficina cuando realizábamos un trámite y tuvimos que formarnos en una fila para esperar nuestro turno, pero la llegada de una persona con influencias nos hizo ver que esa fila era para las personas comunes y corrientes; tal vez pudo ocurrir en una escuela donde nos pusieron muchos pretextos para decirnos que no podían inscribir a nuestro hijo porque el cupo ya estaba lleno, pero este mismo pretexto no se utilizó con otro tipo de personas; o tal vez la forma de discriminación más frecuente y menos conciente que existe si es que usted es una persona del género femenino, donde esta situación se manifiesta de diversas formas, desde el desprecio con el argumento de que todas las mujeres son inferiores a los hombres, que las mujeres son menos inteligentes que los hombres, que las mujeres solo sirven para realizar los quehaceres de la casa, que las mujeres no deben ocupar cargos de responsabilidad o que las mujeres no tienen la fortaleza emocional de los hombres, actitudes que expresan una distinción de inferioridad.
Por otro lado usted puede estar pensando que es un manso corderito que solo ha sido una victima de la discriminación y que nunca en su vida ha cometido un acto así. Déjeme decirle que la discriminación es una actitud que es muy difícil de controlar y también que es una actitud muy difícil de reconocer, así que pongamos a nuestra persona en alguna de las siguientes situaciones. Usted está preparando una reunión y está elaborando su lista de invitados, seguramente en esa lista los primeros nombres serán de las personas más cercanas, los familiares y los amigos, ¿pero después como elige a sus invitados? ¿en que puntos se sustenta su preferencia? Porque esos puntos marcan su nivel de discriminación; usted seguramente tiene hijos o hermanos, ¿qué tipo de pareja sentimental quiere para ellos?, ¿verdad que no aceptaría que él o ella eligieran libremente a una persona que no correspondiera a su clase social a su nivel de preparación o por lo menos a la gracia de sus modales o a su presentación?, ¿qué tipo de amigos o amigas tiene? ¿en su preferencia existe una apertura para que pueda ser aceptada cualquier persona o existe una selección cuidadosa para dar esta distinción únicamente a aquellos que tengan algunas características muy particulares?, ¿qué tipo de personas frecuenta?, ¿qué tipo de personas tienen la puerta abierta para ingresar a su casa?. ¿Es usted mujer? Con las mujeres ocurren situaciones que son contradictorias, porque por un lado son objeto de la discriminación más común de género, pero por las mujeres utilizan niveles muy elevados en sus preferencias y son muy selectivas en la elección de sus relaciones sociales.
Es muy seguro que usted ha escuchado una frase que se usa muy frecuentemente: “Todos somos iguales ante la ley y ante los ojos de Dios”. Esta frase es solo una frase de consuelo que no funciona en la realidad de nuestra vida y se utiliza cuando se realiza una comparación entre dos personas y una de ellas ha sido elegida en base a una preferencia discriminatoria. La ley está diseñada para favorecer a grupos privilegiados y aunque se basa en la suposición de que todos somos iguales, tiene mecanismos legales para permitir actos de discriminación que perjudican a los grupos más vulnerables. La ley tiene aliados que no están en todos los sectores de la población.
No lo percibimos pero vivimos en una sociedad que practica regularmente los actos de discriminación y esa actitud pone de manifiesto un interés y un deseo por marcar una diferencia entre los seres humanos.
La discriminación es una forma de rechazo social. Las personas se discriminan unas a otras por motivos que son diversos, pero las formas de discriminación más evidentes en nuestro mundo actual, se realizan por motivos que están bien establecidos en la vida social de todas las culturas, se aplica a las personas que no son aceptadas por sus características, por su origen, por su apariencia, por su condición, por sus deficiencias y hasta por sus capacidades. La discriminación es común y es evidente cuando las clases sociales superiores tienen una relación o un trato desigual con quienes pertenecen a los estratos inferiores. Pero también existe por motivos religiosos, por motivos étnicos, por motivos educativos y como ya lo explicamos anteriormente por motivos de género entre hombres y mujeres.
Pensando en la base operativa que tiene la sociedad para mejorar las condiciones de vida de sus miembros, como lo es la educación, ¿existirá la discriminación en los centros educativos? Es común que exista entre los alumnos, porque ellos están formados en el seno de una familia y han recibido una herencia cultural en sus primeros años de vida. Si los padres tienen una conducta discriminatoria y frecuentemente están realizando este tipo de señalamientos, para enfatizar que las personas no somos iguales, entonces también los hijos se comportarán de la misma manera y llevarán este comportamiento a la escuela donde asisten.
Pensando en la actitud de los maestros, se puede pensar que ellos no tienen como fundamento ético la práctica de la discriminación, pero debemos considerar que si un maestro tiene alumnos que reciben una mejor atención, un mejor trato, algún tipo de preferencia o mejore condiciones, en comparación con sus compañeros, entonces nos encontramos con docentes que tienen una actitud discriminatoria. Aunque también el abandono que experimentan los alumnos de comunidades marginadas, así como la poca atención y un trato de apocamiento social también tiene este carácter.
Los seres humanos pasamos por esta vida pensando que somos diferentes en lo externo unos y otros y queremos llevar esa diferencia a situaciones que son denigrantes, aunque la realidad evidente es que esa diferencia no es tan grande como algunos quisieran, porque estamos diseñados para funcionar en base a algo que se llama “equidad”, es decir a un sistema que compensa las diferencias y nos iguala en cuestiones más significativas como las biológicas y las anatómicas. A lo que nos da vida y a lo que nos da forma y funcionamiento humano.
La equidad es una actitud equilibrada, porque significa trato igual a todas las personas, sin considerar su situación económica, social, cultural, religiosa, étnica o de discapacidad. La escuela está diseñada para permitir que todos los alumnos adquieran y practiquen el valor de la equidad y el respeto.
Somos iguales, en nosotros existe la equidad, funcionamos en condiciones semejantes, tenemos experiencias que son semejantes, tenemos posibilidades que son semejantes y tenemos un potencial semejante que la naturaleza nos ha dado para adaptarnos a todas las condiciones y a todas las situaciones, para intentar vivir una vida digna, de acuerdo con lo que el mundo exterior marque en la ruta que tenemos que seguir, para dejar lo mejor de esas posibilidades como una herencia que permita demostrar que la dignidad que tenemos es la misma para todas las personas.
1 comentario:
La discriminación es verdad tiene que ver con la actitud, pero tambien con la historia de la humanidad, todas las corrientes sociales aun las que hablan de "igualdad" marcan discriminación de los pobres antelos ricos, claro que duele más la contraria por las condiciones de triste desigualdad, por eso la equidad es una de las grandes utopias, que coincido debemos perseguir... pero que lindo sería tener a un indigena de presidente claro uno critico y si es zapoteca mejor ¿no?.... saludos...
Angi
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